martes, 23 de julio de 2013

Artemis Fowl 8 - Eoin Cofler, Capítulo 17 - TRADUCCIÓN

HOLA! ANTES QUE NADA, SI NO LO HICIERON, LOS INVITO A LEER EL CAPÍTULO 16, PARTES 1, 2 Y 3, GRACIAS

Actualización express esta vez, era cortito y fácil el capítulo y ya estamos llegando al final! La hubiera subido antes, pero anoche hubo un apagón impresionante y hace una hora volvió la luz… disfruten
J Espero poder terminar la historia antes del martes próximo, pero no prometo nada…
Capítulo 17
Última luz
Plaza de Policía, Ciudad Refugio, los Elementos del Subsuelo
La PES tenía muchos operativos trabajando encubierto en los parques temáticos humanos alrededor del mundo, porque los humanos ni siquiera parpadeaban ante la vista de un enano o un hada mientras este esté parado al costado de una montaña rusa o de un unicornio animatrónico. Potrillo había una vez comprobado el metraje de una atracción en Orlando del que teoristas de conspiraciones en el Concejo estaban seguros de que era la base de entrenamiento de un grupo gubernamental secreto de hadas asesinas. En este juego en particular, los clientes eran puestos en un subte que iba por una estación subterránea. Una estación que estaba inmediatamente sujeto a todo desastre natural conocido para hombre o hada. Primero un terremoto partió el túnel, luego un huracán batió una tormenta de escombros, después una inundación empujó a los vehículos hacia abajo desde arriba, y finalmente un riachuelo de cien por ciento lava lamieron las ventanas.
Cuando Potrillo finalmente volvió a su oficina, miró hacia abajo a las calles de Refugio desde el cuarto piso del edificio de la Plaza de Policía, y se le ocurrió que su amada ciudad le recordaba a esa estación de subte de Orlando. Totalmente destrozada, casi más allá del reconocimiento.
Pero mi ciudad no puede ser re ensamblada con el tocar de un botón.
Presionó su frente contra el frío vidrio y miró a los servicios de emergencia hacer trabajar su magia.
Los hechiceros paramédicos trataban a los heridos con ráfagas rápidas de magia de sus mitones aislados. Gnobomberos* cortaban con láseres zumbantes, despejando caminos para ambulancias, y motores estructurales descendiendo en rappel por ganchos de roca, taponando fisuras con espuma flexible.
“Es gracioso,” Pensó Potrillo. “Siempre pensé que los humanos nos destruirían.”
El centauro apoyó las puntas de sus dedos en el vidrio. No. No estamos destruidos. Reconstruiremos.
Toda nueva tecnología había explotado, pero habían un montón de cosas desactualizadas que no habían sido recicladas por los recortes de presupuesto. La mayoría de los vehículos del departamento de incendios eran operacionales, y ninguno de los generadores de respaldo había sido reequipados en los pasados cinco años. El Comandante Kelp estaba previendo una operación de limpiamiento en una escala nunca antes vista en Refugio. Atlantis había sido golpeada justo así de mal, sino peor.
Al menos el domo fue apuntalado. Si hubiera implosionado, la cuenta de muertes hubiera sido enorme. No al tamaño humano, pero igual bastante grande.
Todo porque una duendecilla psicótica quería dominar el mundo.
Un montón de familias perdieron a alguien hoy ¿Cuántas hadas están enfermas de preocupación justo ahora?
Los pensamientos de Potrillos giraron hacia Holly, varada en la superficie, tratando de manejar la situación sin el apoyo de la PES.
Si está viva. Si alguno de ellos está vivo.
Potrillo no tenía forma de saberlo. Todas las comunicaciones de larga distancia estaban fuera, ya que la mayoría de ellas estaban montadas a caballo en satélites humanos que para ese momento habían sido reducidos a basura.
Potrillo trató de consolarse con el pensamiento de que Artemis y Mayordomo estaban con su amiga.
Si alguien puede boicotear Opal, ese es Artemis.
Y entonces pensó, “¿Boicotear? Estoy usando palabras como boicotear ahora. Opal amaría eso. La hace sonar como una supervillana.”
Mayne repiqueteó detrás de él.
-Mak dak jiball, Otio. Tenemos algo en las pantallas de tu laboratorio.
El sobrino de Potrillo no tenía dificultad en hablar Unicornio, pero el chico sí la tenía en llegar al punto.
-Son pantallas grandes, Mayne. Generalmente, hay algo en ellas.
Mayne raspó sus pesuñas frontales. -Ya lo sé, pero hay algo interesante.
-Realmente. Muchas cosas interesantes están pasando hoy, Mayne ¿Puedes especificar?
Mayne frunció el seño. -Especificar significa identificar la especie de una criatura ¿Es eso lo que quieres decir?
-No ¿Quiero decir que si puedes ser más específico?
-¿Sobre qué especie?
Potrillo arañó un casco contra los azulejos. -Solo dime qué es tan interesante en la pantalla. Todos estamos ocupados aquí hoy, Mayne.
-¿Has estado tomando café sintético? -Curioseó su sobrino. -Porque la tía Caballina dice que te pones un poco nervioso después de dos tazas.
-¿Qué hay en la pantalla? -Tronó Potrillo, en lo que pensó como su tono majestuoso, pero que en realidad era un pequeño chillido.
Mayne retrocedió un par de pasos, luego se recompuso, preguntándose por qué las personas siempre reaccionaban de ese modo ante él.
-¿Recuerdas esas LucesARC que mandaste a la Mansión Fowl?
-Por supuesto que recuerdo. Están todas muertas. Las mando, Artemis las encuentra. Es un pequeño juego que tenemos.
Mayne sacudió su pulgar sobre su hombro, hacia la pantalla, donde el cuadrado blanco solía estar.
-Bueno, uno de esos retoños acaba de volver a la vida. Eso es lo que he estado tratando de decirte.
Potrillo trató de golpear a Mayne, pero el joven ya había trotado fuera de rango.

Mansión Fowl
Artemis trabó la puerta de su oficina detrás suyo y le echó un rápido vistazo a las cámaras y sensores del perímetro para asegurarse de que estaban a salvo por el momento. Era como esperaba. La única actividad del estado era a dos kilómetros, -donde la torre de Martello solía estar y donde la Puerta Berserker residía ahora, sacada del cráter de impacto de Opal. Como precaución, fijó la alarma en la función SIEGE, que presentaba frenos no disponibles en los sistemas estándar de la casa, como paneles de ventanas electrificados y bombas de luz en las cerraduras. Entonces, de nuevo, la Mansión Fowl no había sido una casa estándar desde que Artemis había decidido mantener a su hada secuestrada en el sótano.
Una vez que estuvo satisfecho con su encierro, Artemis abrió un cajón codificado en su escritorio y sacó una pequeña caja de plomo. Tocó la tapa con una uña y se alegro de escuchar un repiqueteo dentro.
Todavía vivo, entonces.
Artemis abrió deslizando la caja y dentro, enganchada a una bacteria de tres voltios, había una diminuta libélula bio-cámara. Uno de los pequeños juguetes de Potrillo, que usualmente hacían cortocircuito con los lavados de insecto regulares de Artemis; pero había decidido guardar este y alimentarlo, en caso de que alguna vez necesitara una línea privada hacia Potrillo. Había esperado poder usar esta cámara para anunciar el éxito de su asalto en la Puerta Berserker, pero ahora el pequeño insecto transmitiría un mensaje más sombrío.
Artemis sacudió al insecto sobre su escritorio, donde este estuvo escabulléndose un rato antes de que su software de reconocimiento de caras identificara a Artemis como el objetivo principal y decidiera enfocarse en él. Los pequeños lentes en sus ojos zumbaron casi inaudiblemente, y un par de micrófonos en forma de tallo se extendieron como las antenas de una hormiga.
Acercándose, Artemis empezó a hablar suavemente para que no pudiera ser posiblemente escuchado de casualidad, incluso aunque sus propios sensores le aseguraban que él era el único cuerpo caliente de la masa significante en seis metros.
-Buenos días, Potrillo. Sé que no hay ni un átomo de la tecnología Koboi en esta pequeña mutación, así que, en teoría, puede transmitir, y espero que estés todavía vivo para recibir esta transmisión. Las cosas están mal aquí arriba, mi amigo, muy mal. Opal abrió la Puerta Berserker y está trabajando en el segundo candado. Si tiene éxito, una ola de magia terrestre codificada será liberada para eliminar a la humanidad por completo. Esto, en mi opinión, es algo malo. Para evitar este desastre, necesito que me mandes un par de ítems en uno de tus huevos drones de minería. No hay tiempo para permisos y comités, Potrillo. Estos ítems deben estar en la Mansión Fowl en menos de dos horas, o será demasiado tarde. Obtén lo que necesito, Potrillo.
Artemis se inclinó aún más a la pequeña cámara viviente y susurró urgentemente.
-Dos cosas, Potrillo. Dos cosas para salvar el mundo.
Y le dijo al diminuto insecto lo que necesitaba y dónde exactamente necesitaba que fuesen mandados.

Plaza de Policía, Ciudad Refugio, los Elementos del Subsuelo
El color fue drenado de la cara de Potrillo.
Koboi estaba trabajando en la segunda cerradura.
Esto era catastrófico—a pesar de que habían varias hadas en Refugio que danzarían en las calles para celebrar la erradicación de la humanidad, pero no las racionales.
Dos objetos.
El primero no suponía un problema. Era un juguete por el amor de dios.
Creo que tengo una en mi escritorio.
Pero el segundo. El segundo.
Ese es un problema. Un problema mayor.
Habían asuntos legales y morales. Si se lo mencionara al Consejo, querrían formar un cuerpo especial y un subcomité.
Lo que pidió Artemis era técnicamente posible. Él tenía un prototipo de un huevo de minería en el área de pruebas. Todo lo que debía hacer era programar las coordenadas en el sistema de navegación, y el huevo aceleraría hacia la superficie. Construido para transportar mineros en derrumbes, el huevo podía soportar enormes presiones y volar a la velocidad del sonido tres veces alrededor del mundo. Así que el límite de tiempo de Artemis no tendría que ser un problema.
Potrillo masticó un casco ¿Debía hacer lo que Artemis pidió? ¿Quería hacerlo?
El centauro podría hacerse preguntas hasta que acabara el tiempo, pero realmente solo había una que importaba.
¿Le creo a Artemis?
Potrillo escuchó una respiración a sus espaldas y advirtió que Mayne estaba en la habitación.
-¿Quién más ha estado aquí? -Preguntó el técnico.
Mayne resopló. -¿Aquí? ¿Piensas que hadas alfa van a pasarse por la mensa central cuando hay una vieja crisis pasando abajo? Nadie ha estado aquí, y nadie ha visto este video. Excepto yo.
Potrillo caminó por la longitud de su oficina. -Okey. Mayne, mi joven amigo, ¿Cuánto te gustaría un trabajo de tiempo completo?
Mayne entornó los ojos con suspicacia. -¿Qué tendría que hacer?
Potrillo agarró el ítem número uno del cajón de su escritorio y se encaminó a la puerta.
-Sólo lo usual, -Respondió. -Pasear por el laboratorio y ser inútil.
Mayne hizo una copia del video de Artemis solo en caso de estar implicado en alguna clase de traición.
-Puedo hacer eso, -Dijo.

*Gnobomberos: por si no queda claro: la mezcla entre gnomos y bomberos


¡Sólo faltan 15 hojas y DOS CAPÍTULOS! Bien, aquí va otra pregunta: ¿Cuáles creen que serán los dos ítems?

domingo, 21 de julio de 2013

Artemis Fowl 8 - Eoin Cofler, Capítulo 16 parte 3 - TRADUCCIÓN

Bueno, bueno, ¿cómo andan? Al final pude actualizar!! Aunque ahora tenga un sueño tremendo… y frio, muchísimo… espero que disfruten el final de este capítulo J

El aliento se le atoró a Bellico en la garganta.
¡Dispérsense! Quería gritarles a sus tropas ¡Refúgiense!
Pero el trol estaba sobre ellos, destruyendo guerreros de terracota con cortantes golpes de sus masivos brazos, derribándolos como soldaditos de juguete. El trol pateó al perro en la atmósfera baja y golpeó de refilón a Bellico mandándola a un barril de agua. En segundos, muchos piratas fueron reducidos a comida de perro, e incluso aunque Salton Finnacre logró clavar una espada en el muslo de Gruff, el enorme trol siguió moviéndose atropelladamente, aparentemente sin que la longitud del fierro saliendo de su pierna fuera un obstáculo.
Los dedos del pie de Mantillo localizaron los centros nerviosos entre las costillas de Gruff, y los usó para llevar al trol dentro del granero.
“Soy un conductor de trols,” Advirtió el enano con una ráfaga de orgullo. “Nací para hacer esto, y robar cosas, y comer un montón.”
Mantillo resolvió encontrar una forma de combinar esas tres aptitudes si lograba sobrevivir a la noche.
Dentro del granero, el aeroplano yacía balanceado en una rueda y la punta del ala, con flechas atravesando su cuerpo. La cara de Holly estaba presionada contra el vidrio, su boca siendo una O incrédula.
“No sé porque está sorprendida,” Pensó Mantillo. “Debería estar acostumbrada a mí salvándola para este momento.”
Mantillo escuchó el clamor de hileras rearmándose detrás de él, y supo que era cuestión de latidos antes de que los arqueros bombardeen al trol.
Y tan grande como lo es mi boca, incluso él caerá con media docena de flechas perforando sus vitales.
No había tiempo para abrir la puerta del planeador y alzar en brazos a sus tres pasajeros, así que Mantillo tiró de los rizos, clavó sus dedos, y susurró en el oído del trol, esperando que su mensaje estuviera siendo entendido.
Dentro del avión solar, Holly usó los pocos momentos antes de que el infierno se desatara para apurar a un impresionado Artemis dentro del asiento del piloto y luego ponerse la correa a su lado.
-¿Voy a volar? -Preguntó Artemis.
Holly revolvió sus pies. -No puedo alcanzar los pedales.
-Ya veo,
Era una conversación banal, pero aún así necesaria, ya que las habilidades como piloto de Artemis pronto serían usadas.
Gruff cargó a la aeronave para arriba y puso su peso tras ella, agitando la liviana nave hacia la entrada abierta. El avión rengueó hacia adelante sobre su engranaje dañado, tambaleándose con cada rotación.
-No vi venir ninguno de estos eventos, -Dijo Artemis a través de dientes apretados, más para sí mismo que para su copiloto. Holly apoyó ambas manos en el panel para frenar el impacto al que estaban rodando a toda velocidad.
-Wow, -Dijo Holly, mirando las flechas atoradas en la nariz y alas. -No viste venir un enano conductor de trols empujando a tu avión por la pista. Debes estar perdiendo tu toque, Artemis.
Él trató de conectarse al momento, pero era demasiado surreal. Mirar a los soldados Berserker agrandarse a través de los marcos dobles del parabrisas y la entrada al granero hacían a la cosa entera parecerse a una película. Una muy realística película en 3-D con sillas vibradoras, pero una película, al fin y al cabo. Este sentimiento de indiferencia se apegaba al viejo Artemis Fowl, cuyos lentos reflejos casi le costaron la vida mientras se sentaba soñador mirando a una flecha-larga Berserker trazando un arco hacia su cabeza.
Por suerte, las reacciones de Holly eran estelares, y pudo golpearlo en el hombro con la suficiente fuerza para tirarlo de costado al límite de su cinturón de seguridad. La flecha agujereó el parabrisas, haciendo un agujero sorprendentemente pequeño, y se atoró en el reposacabezas donde la cara vacía de Artemis habría estado.
De pronto, Artemis no tuvo problemas para conectarse al momento.
-Puedo prender mediante aire el avión, -Dijo, moviendo interruptores en el panel. -Si dejamos tierra.
-¿No requiere coordinación? -Preguntó Holly.
-Sí, medio segundo.
La elfa palideció. Confiar en la coordinación de Artemis era tan sensible como confiar en los poderes de abstinencia de Mantillo.
El aeroplano mal-hizo su camino a  través de los Berserkers, decapitando a un guerrero de terracota. Los paneles solares tintinearon y crujieron, y el mecanismo de aterrizaje colapsó. Gruff siguió empujando, ignorando varias heridas de las que ahora manaba sangre.
Bellico congregó a sus tropas y se apuraron en la caza, pero ninguno podía igualar el paso del trol excepto el sabueso, que se agarró a la espalda de Mantillo, tratando de desplazarlo.
Mantillo se sentía insultado de que un perro pudiera interferir en lo que posiblemente era el más valiente intento de rescate jamás, así que trabó su cabeza en su recodo y gritó en la cara del animal.
-¡Déjalo, Fido! Soy invencible hoy. Mírame, conduciendo un trol, por el amor de Dios ¿Qué tan seguido ves eso hoy en día? ¡Nunca! Así de seguido. Ahora, tienes dos segundos para retroceder, o tendré que comerte.
Dos segundos pasaron. El perro sacudió la cabeza, negándose a retroceder, así que Mantillo lo comió.
Fue, le diría más tarde a su enano fugitivo seguidor, Barnet Riddles, propietario del bar de Miami Pájaros Borrachos*, una terrible pérdida escupir a medio perro, pero es difícil verse heroico con los cuartos traseros de un chucho colgando de tu boca.
Segundos después de que el sabueso vivo desacordara con Mantillo en su cara, el perro muerto desacordó con su estómago. Debió haber sido el alma Berserker lo que le causó el arranque de indigestión, o algo que el perro engulló antes de que él lo engullera—de cualquier manera, las entrañas de Mantillo fueron de pronto apretadas por un puño gigante usando un guante con cota de malla.
-Debo recortar, -Dijo entre dientes.
Si Gruff se hubiera dado cuenta de lo que Mantillo Mandíbulas estaba a punto de hacer, hubiera salido corriendo y gritando como una duendecilla de dos años y enterrado bajo tierra hasta que la tormenta halla pasado, pero el trol no hablaba Enano gruñido y así siguió el último comando dado, el cual había sido: Empuja cuesta abajo.
El aeroplano solar fue agarrando velocidad mientras corría por la rampa de arcilla con los Berserkers en una rápida persecución.
-No vamos a lograrlo, -Dijo Artemis, revisando los instrumentos. -La maquinaria se disparó.
El final de la pista se curvó como el final de un gentil salto de ski. Si el avión se desmoronaba con velocidad insuficiente, simplemente caería en picada al lago, y serían presas fáciles* de los patos reales que eran probablemente habitados por Berserkers y los picotearían hasta la muerte. Artemis estaba casi reconciliado con el hecho de que moriría en un futuro inmediato, pero realmente no quería que su cráneo sea fracturado por el pico de un ánade real* poseído. De hecho, Muerto por aves acuáticas agresivas había justo llegado al número uno en la lista de Menos Favoritas Formas de Morir de Artemis, aplastando el rompe-records dominante de Muerto por Gas de Enano, que había cazado a sus sueños por años.
-Sin patos, -Dijo. -Por favor, sin patos. Iba a ganar el premio Nobel.
Podían escuchar la conmoción debajo del fuselaje: gruñidos animales y metal abollándose. Si el avión no despegaba pronto, iba a ser sacudido hasta quedar en piezas. Esta no era una nave fuerte, desvestida para incrementar el índice del poder-del-peso lo necesario para un vuelo sustentable.
Fuera del aeroplano solar, el cuerpo entero de Mantillo estaba doblado en una comprimida raíz de dolor. Él sabía que pasaría. Su cuerpo estaba por reaccionar a una combustión de estrés, mala dieta, y gas acumulado deshaciéndose instantáneamente de la tercera parte de su peso corporal. Algunos enanos yogui más disciplinados podían invocar este procedimiento por voluntad y referirlo como la Desintoxicación de la Década, pero para los enanos ordinarios llevaba el nombre de Recorte de Peso. Y no querías estar en la línea de tiro cuando el peso es recortado.
El avión alcanzó la punta de la cuerda con el apenas impulso suficiente para pasar la rampa.
“Aterrizaje acuático,” Pensó Artemis. “Muertos por patos.”
Luego, algo ocurrió. Un empuje de poder vino de alguna parte. Era como si un índice gigante hubiera golpeado al avión hacia adelante en el aire. La cola se elevó, y Artemis luchó con los pedales para mantenerla abajo.
“¿Cómo está pasando esto?” Se preguntó Artemis, mirando aturdido los controles, hasta que Holly golpeó su hombro por segunda vez en varios minutos.
-¡Inicio aéreo! -Gritó.
Artemis se sentó tensó. ¡Inicio aéreo! Por supuesto.
El aeroplano solar tenía un pequeño mecanismo para elevar a la nave del suelo, y después de eso, los paneles solares entraban a patadas; pero sin una batería, el motor ni siquiera podía dar la vuelta, a menos que Artemis golpeara el acelerador en el momento correcto, antes de que el avión comenzara a perder impulso. Esto podía comprarles tiempo suficiente para atrapar una corriente termal por un par de cientos de metros, suficiente como para pasar el lago y sobrevolar las flechas.
Artemis esperó hasta que sintió que el avión estuvo en la cúspide de su subida, luego aceleró al máximo.
Bellico y sus tropas restantes corrían a toda velocidad por la pista, lanzando cualquier misil en su arsenal al avión. Era una situación bizarra en la que estar envuelta, incluso para un espíritu resucitado ocupando un cuerpo humano.
“Estoy persiguiendo un avión siendo empujado por una pista por un enano conductor de trols,” Pensó. “Increíble.”
Pero de cualquier forma era verdad, y era mejor que lo creyera, o su presa escaparía.
No pueden ir lejos.
A menos que el vehículo vuele como estaba designado para hacer.
No volará. Hemos destruido la batería.
Esta cosa vuela sin poder una vez en el aire. Mi huésped lo vio con sus propios ojos.
Su buen sentido le dijo que debería parar y dejar que el avión se estrellara en el lago. Si los pasajeros no se ahogaban, entonces sus arqueros podrían cargarse a los nadadores. Pero el buen sentido era de poco uso en una noche como esta, cuando guerreros fantasmas vagaban por la tierra y enanos iban, una vez más, en las espaldas de los trols, así que Bellico decidió que debía hacer lo que pudiera para detener al avión de dejar la tierra.
Aceleró el paso, superando a los otros Berserkers, usando sus largas piernas humanas en su máxima ventaja, y se arrojó a la sección media del trol, agarrando mechones de pelo gris con una mano y la espada pirata con la otra.
Gruff aulló pero siguió empujando.
“Estoy atacando a un trol,” Pensó. “Nunca haría esto con mi propio cuerpo.”
Bellico miró hacia arriba a través de la maraña de extremidades y vio la luna llena resplandeciendo. Debajo de eso, vio a un enano en una incomodidad considerable, cambiando su agarre para agarrarse al cuerpo del avión, aplanándose al fuselaje.
-Ve, -Instruyó el enano al trol. -Devuelta a tu cueva.
“Eso no es bueno,” Pensó Bellico. “Para nada.”
La aeronave se dejó llevar por la rampa de despegue hacia al aire. En el mismo momento, Gruff obedeció a su amo y liberó su agarre, mandándose a él y a Bellico saltando por el lago como rocas al ras, que era más doloroso de lo que sonaba. Gruff tenía un abrigo de piel para proteger su pellejo, pero Bellico cubrió la mayor parte de la distancia sobre una cara que tendría quemaduras de agua por muchos meses.
Arriba, Mantillo no se podía seguir sujetando. Liberó un chorro de grasa acuosa, viento y alimento a medio digerir que le dio al avión solar un par de metros extra de levante, justo lo suficiente para elevarlo sobre el lago.
Bellico surgió del agua justo a tiempo para ser golpeada en la frente por lo que podría haber sido una calavera de perro.
No pensaré en ello, Pensó, y nadó de vuelta hacia la orilla.
Artemis aceleró por segunda vez, y el motor tosió. El único propulsor de la nariz resopló, se sacudió, y luego giró más rápido hasta que sus cuchillas formaran un continuo círculo transparente.
-¿Qué pasó? -Artemis se preguntó en voz alta. -¿Qué fue ese sonido?
-Curiosea más tarde, -Dijo Holly, -Y ahora vuela el avión.
Ésta era una buena idea, ya que todavía no estaban, ni de cerca, fuera del bosque. El motor estaba corriendo, era verdad, pero no había poder en la bacteria solar, y solo podían planear por un tiempo limitado a esta altitud.
Artemis empujó el timón hacia atrás, trepando a treinta metros, y, mientras que el amplio mundo se extendía debajo de ellos, la magnitud de la devastación traída por el plan de Opal fue obvia.
Las calles hacia Dublín estaban iluminadas por el incendio de motores alimentados por tanques de nafta y materiales combustibles. Dublín en sí misma estaba oscurecida, excepto por los parches de luz anaranjada donde generadores habían sido enmendados o por el alumbrado de los fogones. Artemis vio dos barcos grandes que habían colisionado en el puerto, y otro varado en la playa como una ballena encallada. Habían demasiados incendios para contar en la misma ciudad, y el humo ascendía y se reunía como una nube de tormenta.
“Los planes de Opal para heredar esta nueva tierra,” Pensó Artemis. “No la dejaré.”
Y fue este pensamiento el que empujó a su mente devuelta a la concentración y lo que lo puso en la confabulación de un plan que podría detener a Opal Koboi por última vez.
Surcaron el lago, pero no era un vuelo elegante—de hecho, era más como una caída prolongada. Artemis batalló con controles que parecían devolver la pelea mientras forcejeaba para mantener su descenso lo más gradual posible.
Sobrevolaron una fila de pinos y directamente sobre la Puerta Berserker, donde Opal Koboi trabajaba en un halo mágico. Holly usó la altura como una oportunidad para reconocer las fuerzas enemigas.
Opal estaba rodeada por un anillo de Berserkers. Habían piratas, guerreros de arcilla, y otros variados seres. Las paredes del estado detrás eran patrulladas por más Berserkers. La mayoría eran animales en las paredes—dos zorros, e incluso algunos venados, haciendo sonar sus cascos contra la piedra, oliendo el aire.
“Ninguna entrada,” Pensó Holly. “Y el cielo empieza a clarear.”
Opal se había dado a sí misma hasta el amanecer para abrir el segundo candado.
“Tal vez fallará y la luz solar hará nuestro trabajo,” Pensó Holly. Pero era poco común que Opal cometiera un error en sus cálculos. Había pasado demasiado tiempo en su celda obsesionándose por cada detalle.
No podemos confiarnos en los elementos. Si el plan de Opal debe fallar, nosotros debemos hacer que falle.
A su lado, Artemis estaba pensando en lo mismo, la única diferencia es que él ya había establecido los fundamentos de su plan en su mente.
Si hubiera dicho su intención en voz alta en ese momento, Holly se hubiera sorprendido. No por el plan genio—ella no esperaría menos—sino por su abnegación. Artemis Fowl tramaba atacar la única arma que Opal Koboi nunca sospecharía que poseía: su humanidad.
Para desplegar este torpedo sigiloso, Artemis tendría que confiar en que dos personas tengan sus propios defectos personales.
Potrillo debería ser tan paranoico como siempre había sido.
Y el desenfrenado narcisismo de Opal Koboi necesitaría correr tan libre que no sea capaz de destruir a la humanidad sin sus enemigos a mano para ser testigos de su gloria.
Finalmente, Holly no podía sentarse y seguir mirando los desastrosos intentos de aviación de Artemis.
-Dame la palanca de control, -Dijo. -repliega al máximo los dispositivos hipersustentadores* cuando golpeemos el suelo. Estarán sobre nosotros bastante rápido.
Artemis cedió el control si objeciones. No había tiempo para ningún argumento de machos. Holly era, indudablemente, diez veces mejor piloto de lo que él alguna vez sería, y también varias veces más macho que lo que él era. Artemis había visto una vez a Holly meterse en una pelea con otro elfo, quien dijo que su cabello se veía bonito, porque pensó que estaba siendo sarcástico, ya que ella estaba luciendo un fresco corte rapado en ese día en particular.
Holly no salía en muchas citas.
La elfa empujó el timón con la palma de la mano, alineando al avión con el guijarro de la entrada para el garaje de la mansión.
-La pista es demasiado corta, -Dijo Artemis.
Holly se arrodilló en el asiento para una mejor vista. -No te preocupes. El sistema de aterrizaje probablemente colapsará en el impacto de todas formas.
La boca de Artemis se torció en lo que podría haber sido una sonrisa irónica o una mirada de terror.
-Gracias a Dios por eso. Pensé que estábamos en verdaderos problemas.
Holly lucho contra el mando como si este se estuviera resistiendo a un arresto.
-¿Problemas? Aterrizar un aeroplano dañado es simplemente una mañana normal de martes, Fangosillo.
Artemis la miró entonces y sintió una tremenda afección hacia ella. Deseó que pudiera repetir los pasados diez segundos y estudiarla en un momento menos estresante para que pudiera apreciar apropiadamente que tan feroz y hermosa su mejor amiga era. Holly nunca parecía tan vital como cuando se balanceaba en la fina línea entre la muerte y la vida. Sus ojos resplandecían y su humor era cortante. Donde otros caían o se retiraban, ella atacaba la situación con un vigor que la hacía brillar.
“Ella es verdaderamente mágica,” Pensó Artemis. “Tal vez sus cualidades son más obvias ahora que he decidido sacrificarme.”
Luego se dio cuenta de algo. No puedo revelarle mis planes. Si Holly supiera, trataría de detenerme.
Le dolía que su última conversación con Holly fuese necesariamente preparada con mala dirección y mentiras.
Por el bien mayor.
Artemis Fowl, el humano quien una vez había mentido como algo normal, se sorprendió de encontrar que en esta instancia, mentir por el bien mayor no lo hizo sentirse mejor de ello.
-Aquí vamos, -Gritó Holly sobre el aullar causado por el cortante viento. -Abrocha los seguros de tus botas*.
Artemis ajustó su cinturón. -Seguros de botas abrochados, -Gritó.
Y no un milisegundo demasiado pronto. El suelo parecía correr para encontrarlos, ocupando su vista entera, bloqueando el cielo. Entonces, con un tremendo estruendo, estaban abajo, siendo rociados por rocas borrosas. Flores de tallo largo caían en buqués fúnebres sobre el parabrisas, y la hélice se desplomó con un chillido rompe-oídos. Artemis sintió su cinturón en ambos hombros, el izquierdo por su llamativa delgadez, que fue lo mejor, porque su cabeza hubiera ido naturalmente a descansar sobre la punta de una cuchilla que se había atascado en el apoyo del asiento.
La pequeña nave perdió sus alas deslizándose por el camino, luego se volteó sobre su piso, llegando a un temblante alto en los escalones frontales.
-Podría haber sido mucho peor. -Dijo Holly, abofeteando la hebilla del cinturón del asiento.
“De hecho,” Pensó Artemis, mirando la sangre en la punta de su nariz caer hacia arriba.
De pronto, algo que parecía un enojado melocotón gigante derrumbó lo que quedaba del parabrisas, abollando el vidrio contra-rajas y parando inseguro en el primer escalón.
“Mantillo lo hizo,” Pensó Artemis. “Bien.”
El enano literalmente escaló los peldaños de la mansión, desesperado por comida para reemplazar su grasa tirada. -¿Puedes creer que los supermodelos lo hacen cada mes? -Gimió.
Artemis hizo sonar la puerta y el enano desapareció dentro, retumbando en el recibidor principal hacia la cocina.
Les quedaba a Artemis y Holly jalar a Mayordomo por la longitud de los escalones, que en el flojo estado inconsciente del guardaespaldas, era tan fácil como arrastrar un saco de yunques.
Habían logrado llegar al tercer escalón cuando un inusual audaz petirrojo aterrizó aleteando en la cara de Mayordomo, enganchando sus pequeñas garras en el puente de la nariz del guardaespaldas. Esto en sí mismo hubiera sido lo suficientemente sorprendente, pero la nota sujeta al pico del pájaro hacía a la pequeña criatura más siniestra.
Artemis dejó caer el brazo de Mayordomo. -Eso fue rápido, -Dijo. -El ego de Opal no pierde nada de tiempo.
Holly tiró, liberando al pequeño rollo. -¿Estabas esperando esto?
-Sí. Ni siquiera te molestes en leerla, Holly. Las palabras de Opal no merecen el papel sobre el cual están escritas, y puedo decir que es papel barato.
Por supuesto, Holly leyó la nota, y sus cachetes se pusieron más brillantes con cada palabra.
-Opal pregunta por el placer de nuestra compañía para el gran lavado. Si nos delatamos, solo tú y yo, entonces dejará a tus hermanos vivir. También promete liberar a Potrillo, cuando sea declarada emperatriz.
Holly hizo un bollo con la nota y se la lanzó a la cabeza del petirrojo. -Ve y dile a Opal que no hay trato.
El ave silbó agresivamente y batió sus alas de manera que parecía estar insultando.
-¿Quieres enfrentarme, Berserker? -Le dijo Holly al pequeño pájaro. -Porque me puedo haber justo escurrido de un choque de avión, pero todavía puedo patear las plumas de tu cola.
El petirrojo despegó, su cancioncilla siendo arrastrada atrás como una carcajada burlona mientras volaba de vuelta a su ama.
-¡Será mejor que vueles, Tweety! -Holly le gritó, permitiéndose un estallido poco profesional, que le hizo sentirse marginalmente mejor. Una vez el ave había desaparecido por sobre la línea de árboles, volvió a su tarea.
-Debemos apurarnos, -Dijo, enganchando su brazo debajo del de Mayordomo. -Este es un truco. Opal tendrá más Berserkers sobre nuestros talones. Probablemente estamos siendo vigilados por… gusanos… justo ahora.
Artemis no estuvo de acuerdo. -No. La Puerta es primordial ahora. No arriesgará más soldados para cazarnos. Pero aún así debemos apurarnos. El amanecer se encuentra a tan solo un par de horas, y tenemos tiempo para un solo asalto más.
-¿Así que vamos a ignorar esa nota, verdad?
-Por supuesto. Opal está jugando con nuestras emociones para su propia gratificación. Nada más. Desea ponerse en una situación de poder, emocionalmente.
Los peldaños estaban cubiertos con cristales de hielo estacionales, que brillaban como una película congelada en la luz de la luna. Eventualmente, Artemis y Holly tuvieron éxito en rodar a Mayordomo por el umbral y sobre un tapete, que arrastraron debajo de las escaleras, poniendo al pesado guardaespaldas lo más cómodo posible con algunos cojines que a Angeline Fowl le gustaba desparramar casualmente en cada silla.
La espalda de Holly sonó mientras se enderezaba. -Okey. La muerte engañada una vez más ¿Qué sigue, cerebro?
Las palabras de Holly eran simplistas, pero sus ojos estaban más abiertos que lo usual, con desesperación en la blancura. Estaban tan cerca al desastre impensable que parecía que incluso Artemis, con su truco de sacar conejos milagrosos a último momento de su galera, no podía, posiblemente, salvar a la humanidad.
-Necesito pensar, -Dijo Artemis simplemente, rápidamente subiendo las escaleras. -Comer algo y tal vez tomar una siesta. Esto tomará, al menos, noventa minutos.
Holly trepó tras él, luchando con los peldaños tamaño humano.
-¡Espera! Solo espera, -Gritó, adelantando a Artemis y mirándolo a los ojos desde un escalón más arriba. -Te conozco, Artemis. Te gusta jugar tu carta genio cerca de tu pecho hasta la gran revelación. Y ha funcionado hasta ahora. Pero esta vez necesitas que entre. Puedo ayudar. Así que, dime la verdad ¿Tienes un plan?
Artemis se encontró con la mirada de su amiga y mintió en su cara.
-No, -Dijo -Ningún plan.

*Ya lo había mencionado antes a este Bar como “Pájaros fugitivos Sozzled”, pero la traducción correcta sería esta.
* Sitting ducks: “duck” es pato, pero la frase es presas fáciles.
* Ánade real: raza de patos.
*A la frase original: Shankle your bootbraces; no le pude encontrar una traducción, y parece ser que hay varias personas preguntándose qué significa exactamente, creo que lo que puse está bastante acertado, y al menos tiene sentido en el contexto.
*Lo saque de wikipedia, así que si hay alguien por allí que sepa de aviones, lo invito a corregirme.


Bien, y cómo les pareció? Como las últimas dos actualizaciones, aquí va otra pregunta: ¿Cómo piensa cada uno de ustedes que va a terminar esta historia? No vale responder si ya se saben el final (como mi caso), o sea, SIN SPOILERS, TODAS SUPOSICIONES…

miércoles, 17 de julio de 2013

Artemis Fowl 8 - Eoin Cofler, Capítulo 16 parte 2 - TRADUCCIÓN

Hola! Ya sé, raro que esté actualizando un miércoles, pero no creo que este finde vaya a poder hacerlo porque casi no voy a estar en mi casa… así que aquí está la 2º parte de este capítulo, y supongo que serán 3 (de la tercera ya traduje una buena parte pero al ver que no llegaba dividí el resto y acá les actualizo esta, que es mejor que nada)… DISFRUTEN

En el granero, Artemis y Holly estaban en una situación bastante desesperada. Dependían de dos balas en una pistola que Holly apenas podía levantar y con las que Artemis no podía ni acertar a la puerta del granero, a pesar de que una estaba cerca.
Se encorvaron en la parte trasera del aeroplano solar de Artemis, básicamente esperando a que los Berserkers lancen su ataque. Mayordomo yacía inconsciente sobre los asientos posteriores con humo saliendo, literalmente, de sus orejas, un síntoma que nunca había sido profesionalmente diagnosticado como algo bueno.
Holly acunó la cabeza de Mayordomo, presionando sus pulgares gentilmente sobre sus ojos, y forzando a la última sátira diluida de magia dentro del cráneo del guardaespaldas.
-Él está bien, -Resolló. -Pero ese rayo paró su corazón un momento. Si no hubiera sido por el Kevlar en su pecho…
Holly no terminó la oración, pero Artemis sabía que su guardaespaldas había escapado a la muerte por los bigotes por enésima vez, y enésima era el límite absoluto del número de vidas extra entregadas por el universo a cualquier persona.
-Su corazón nunca será el mismo, Artemis. No más travesuras. Va a estar fuera por horas, -Dijo Holly, revisando la claraboya de fuselaje. -Y los Berserkers se están preparando para hacer su movida ¿Cuál es el plan, Arty?
-Tenía un plan, -Dijo Artemis aturdido. -Y no funcionó.
Holly sacudió su hombro rudamente, y Artemis sabía que su próximo paso sería abofetearlo en la cara. -Vamos, Fangosillo. Ponte media pila. Habrá un montón de tiempo para la auto duda más tarde.
Artemis asintió. Esta era su función. Él era el planeador.
-Muy bien. Haz un tiro de advertencia. No pueden saber cuántas balas nos quedan, y podría detenerlos momentáneamente, comprarnos un momento para pensar.
El rodar de ojos de Holly habló claramente, y lo que decían era: ¿Un tiro de advertencia? Podría haber pensado eso yo misma, genio.
Pero este no era el momento para golpear la reducida confianza de Artemis, así que alzó la Sig Sauer de Mayordomo y abrió una hendidura en la ventana, reposando el barril en el marco.
“Esta pistola es tan grande y difícil de manejar,” Pensó. “Apenas puedo ser culpada si accidentalmente golpeara a algo.”
En situaciones de acoso, era práctica estándar mandar a un explorador. Mandar siendo una linda forma de decir sacrificar. Y los Berserkers decidieron hacer justo eso, ordenar a uno de los perros de caza de los Fowl a, literalmente, husmear. El gran sabueso gris revoloteó dentro por la humeante luz de luna atravesando la puerta del granero, planeando perderse en las sombras.
“No tan rápido,” Pensó Holly, y disparó una sola vez con la Sig, golpeando al perro como el tiro de un martillo a la altura del hombro y mandándolo tambaleándose de nuevo afuera con sus camaradas.
“Ups,” Pensó. “Le estaba apuntando a la pierna.”
Cuando el avión terminó de vibrar y el eco de la pistola decayó del cráneo de Artemis, él preguntó, -¿Tiro de advertencia, correcto?
Holly se sintió un poco culpable por el perro, pero podía discutir sobre ello largo y tendido en terapia si alguno de ellos sobrevivía. -Oh, están advertidos, muy bien. Tienes tu minuto para pensar.
El perro salió del granero mucho más rápido de como había entrado. Bellico y su grupito mágico estaban más que un poco celosos cuando vieron al alma salir del cuerpo canino, sonriendo brevemente, y luego desapareciendo en un flash azul, en su camino al próximo mundo.
-No necesitamos entrar, -Dijo Salton el pirata, deslizando las puertas del granero para cerrarlas. -Todo lo que necesitamos es que dejen de salir.
Bellico no estuvo de acuerdo. -Nuestras órdenes son matarlos. No podemos hacer eso desde aquí ¿o no? Y capaz haya algo allí dentro sobre de lo que mi huésped, Juliet, no sepa. Otro túnel, o un globo a aire caliente. Entremos.
Opal había sido muy específica cuando Bellico había presentado su información sobre el Khufu.
-Mi huésped protege a los niños Fowl, -Había dicho Bellico. -Él chico Myles es muy inquisitivo y seguía a Artemis a su taller en la cima de la colina. Así que Juliet siguió al niño. Hay un aeroplano allí, alimentado por el sol. Tal vez un arma de algún tipo.
Opal había hecho una pausa en su conjurar de hechizos. -Artemis no tiene otra opción que ir a por el arma. Llévate a un equipo y remueve la batería de la estructura, luego esperen a que entren en el taller. -Opal agarró el antebrazo de Bellico y apretó hasta que sus uñas se le clavaron en la carne. Una bala de poder gateó del corazón de Opal, por su brazo y dentro de Bellico. Esta última sintió instantáneamente nauseas y supo que la magia era veneno.
-Esta es magia negra y te comerá desde dentro de tu alma, -Dijo Opal, en verdad. -Debes liberarla tan pronto como sea posible. Hay suficiente para un rayo. Haz que cuente.
Bellico sostuvo su propia mano ante su cara, mirando la magia enrrollándose alrededor de sus dedos.
“Un rayo,” Pensó. “Suficiente para derribar al grandote.”
Holly se cernió ansiosamente alrededor de Artemis. Él estaba en su trance reflexivo y odiaba ser interrumpido, pero estaba lleno de gente bajo la puerta del granero y sombras entrecruzándose en la luz de la luna, y su sentido de soldado le dijo que su refugio estaba a punto de ser infringido.
-Artemis, -Dijo urgentemente. -Artemis, ¿tienes algo?
El chico abrió los ojos y peinó hacia atrás una madeja de pelo negro de su frente.
-Nada. No hay plan racional que salve, al menos, a uno de nosotros si Opal logra abrir el segundo candado.
Holly volvió a la ventana. -Bien, entonces, la primera en recibir otro tiro de advertencia.
Bellico ordenó a los arqueros alinearse fuera de la puerta deslizante del granero.
-Cuando la puerta se abra, disparen lo que sea que estén cargando, sobre la máquina. Luego la corremos. La elfa tendrá tiempo para dos disparos, no más. Y si alguno de nosotros resulta muerto, bueno, entonces, esa será nuestra buena fortuna.
Los guerreros Chinos no podían hablar, sellados como sus momias estaban dentro de sepulcros de arcilla encantados; pero asintieron rígidamente y tensando sus arcos masivos.
-Piratas, -Gritó Bellico, -Párense detrás de los arqueros.
-No somos piratas, -Dijo Salton Finnacre de mal humor, rascando su fémur. -Estamos habitando piratas ¿No es cierto, mis compañeros*?
-Arrr, Cap’n, -Dijeron los otros piratas.
-Lo admito, -Dijo Finnacre avergonzadamente. -Eso sonó bastante como un pirata. Pero se escurre. Dos días más en este cuerpo, y podría navegar un velero con una sola mano.
-Entiendo, -Dijo Bellico. -Estaremos con nuestros ancestros pronto. Nuestro deber estará hecho.
-Woof, -Dijo el sabueso permaneciente con sentimiento, apenas resistiendo la urgencia de su huésped de oler las áreas personales de otras personas. Bellico envolvió los dedos de Juliet en la manija de la puerta, testeándola por su peso.
-Otra carga gloriosa más, mis guerreros, y los humanos están derrotados definitivamente. Nuestros descendientes podrán vivir en paz por siempre.
El momento zumbó con latente violencia. Holly podía sentir a los Berserkers mentalizándose.
“Depende de mí,” -Advirtió. “Debo salvarnos.”
-Okey, Artemis, -Dijo bruscamente. -Subimos a los travesaños. Tal vez les tome tiempo a los Berserkers encontrarnos. Tiempo que podemos gastar planeando.
Artemis espió por sobre el hombro de la elfa, a través del agujero de la puerta.
-Demasiado tarde, -Dijo.
El portón del granero rodó abierto sobre ruedas engrasadas, y seis implacables guerreros Chinos de arcilla se pararon siluetados por un rectángulo de luz lunar.
-Arqueros, -dijo Holly. -Yace plano.
Artemis parecía aturdido por el completo colapso de sus planes. Había actuado predeciblemente ¿Cuándo se había vuelto tan predecible?
Holly vio que sus palabras no estaban penetrando el cráneo de Artemis, y notó que él tenía dos debilidades mayores: Una, era físicamente débil no solo por sus músculos sino también por una falta de coordinación que hubiera avergonzado a un cuatro añero; y dos, estaba tan confiado de la superioridad de su propio intelecto que rara vez desarrollaba un plan B. Si el plan A probaba ser defectuoso, no había ningún recurso restante.
Como ahora.
Holly se tiró sobre Artemis, agarrándose a su torso y dejándolo plano en el estrecho pasillo. Un segundo después, escuchó el comando del exterior.
-¡Fuego!
Era la voz de Juliet. Ordenando asesinar a su propio hermano.
Como todos los veteranos de guerra sabían tan bien, la urgencia de mirar al instrumento que causaría tu propia muerte era casi abrumadora. Holly sintió esa tentación ahora, de sentarse y mirar las fleches mientras se dirigían a sus objetivos. Pero la resistió, forzándose hacia abajo, apretándose a sí misma y a Artemis en el corredor hasta que el acero corrugado presionaba sus cachetes.
Flechas de un metro de largo atravesaban el fuselaje, propulsando a la aeronave con su velocidad e incrustándose profundamente en la tapicería de los bancos. Una estuvo tan cerca de Holly que de hecho pasó a través de su hombrera, clavándola al asiento.
-D’Arvit, -Dijo Holly, tironeando hasta quedar libre.
-¡Fuego! -Vino el comando desde fuera, e instantáneamente una serie de silbidos llenaron el aire.
“Suenan como aves,” Pensó Holly.
Pero no era pájaros. Era a una segunda descarga. Cada flecha machucó al aeroplano, destruyendo paneles solares; una incluso pasó en limpió a través de dos claraboyas. La nave fue llevada sobre su costado, recostándose sobre el ala de estribor.
Y luego de nuevo vino el comando. -¡Fuego! -Pero no escuchó ningún sonido silbante esta vez. En vez, hubo un chasquido agudo.
Holly se rindió ante la curiosidad, escalando el suelo inclinado al ojo de buey y echando un vistazo. Juliet estaba encendiendo las flechas de los soldados de terracota.
“Oh,” Pensó Holly. “Ese tipo de fuego.”
Bellico entornó los ojos sobre el interior del granero y estuvo complacida de ver al avión colapsado. Las memorias de su huésped le aseguraron que esa nave había ciertamente volado a través del cielo usando la energía del sol para alimentar el motor, pero Bellico encontró esto difícil de creer. Tal vez los sueños y recuerdos humanos se estaban entrelazando, así las fantasías e imaginaciones de Bellico parecerían reales.
“Cuánto más pronto esté fuera de este cuerpo, mejor,” Pensó.
Enredó una antorcha en una pila de heno y alumbró la punta con un encendedor tomado del bolsillo de la chica humana.
“Este encendedor es lo suficientemente real,” Pensó. “Y no tan lejos de haber quitado su mecánica de una simple caja de sílex.”
La amarillenta antorcha no ardería por mucho tiempo, pero sí lo suficiente como para encender las flechas de sus guerreros. Caminó por las hileras, brevemente tocando las punta de flecha que habían sido hundidas en combustible de una lata perforada de gasolina.
De pronto el sabueso levantó su elegante cabeza y aulló a la luna.
Bellico estaba a punto de preguntarle al perro que de que se trataba, pero entonces lo sintió también.
“Tengo miedo,” Notó. “¿Por qué estaría atemorizada de nada cuando anhelo la muerte?”
Bellico dejó caer la antorcha que le quemaba los dedos, pero, en el segundo después, estampó el pie en sus brazas extinguiéndose, pensó que vio algo familiar arrasando el campo hacia el este. Una inconfundible figura tambaleante.
“No,” Pensó. “Eso no es posible.”
-¿Es eso…? -Dijo, apuntando- ¿Puede ser?
El sabueso logró envolver sus cuerdas vocales en una simple sílaba que no estaba tan lejos de su rango perruno. -¡Trol! -Aulló. -Trooooollll.
“Y no solo un trol,” advirtió Bellico. “Un trol y su conductor.”
Mantillo Mandíbulas estaba abrazado a la parte trasera de la cabeza del trol con un manojo de rizos en cada mano. Debajo de él, los músculos del hombro del trol se contraían y aflojaban mientras daba zancadas a través del campo hacia el granero.
Dar zancadas no son, tal vez, las palabras correctas, ya que implican una cierta torpeza lenta; pero mientras que el trol parecía cojear, lo hacía a una velocidad increíble. Esta era una de las muchas armas en el considerable arsenal de esa especie. Si la presa prevista notaba a un trol viniendo de muy a lo lejos, aparentemente trastabillando, pensaba para sí misma: Okey, sí, veo un trol, pero está como a un millón de kilómetros, así que simplemente terminaré de mascar esta hoja y luegoBAM—el trol estaba masticando las patas traseras de la presa.
Bellico, de cualquier manera, había visto seguido a un escuadrón de conductores de trols en acción, y sabía exactamente qué tan rápido podían moverse.
-¡Arqueros! -Gritó, alzando su espada. -Nuevo objetivo ¡Giren! ¡Giren!
La armada de terracota chirrió a medida que se movían, arena roja derramándose de sus articulaciones. Eran lentos, dolorosamente lentos.
“No van a lograrlo,” Se dio cuenta Bellico, y luego tuvo un momento de agarrarse a la cebada. “Tal vez ese trol y su conductor estén de nuestro lado.”
Tristemente para los Berserkers, el conductor del trol estaba no estaba, definitivamente, de su lado, y la bestia solo hacía lo que le ordenaban.
Gruff hizo, de hecho, un espectáculo aterrador mientras emergía de las sombras de la noche en el pálido brillo lunar bañando el campo. Incluso para un trol, era un espécimen masivo, de tres metros, con sus rizos rebotando dando la ilusión de otro medio metro. Su huesuda frente pesada era como un ariete sobre relucientes ojos nocturnos. Dos colmillos despiadados curvados hacia arriba se una pugnaz mandíbula, gotas de veneno centelleando en los extremos puntiagudos. Su desgreñada forma humanoide estaba cableada con músculos y tendones, y sus manos tenían la fuerza para hacer polvo pequeñas rocas y grandes cabezas.
Mantillo tiró de los rulos del trol, instintivamente resucitando una vieja técnica de manejo de trols. Su abuelo muchas veces le había contado historias alrededor del fuego-saliva de los grandiosos conductores de trol, quienes habían arrasado el campo, haciendo lo que querían, y nadie los podía atrapar para discutir.
Los buenos viejos tiempos, solía decir su abuelo. Nosotros los enanos éramos reyes. Incluso los demonios rajaban cuando veían a un enano montado dejándose caer por la colina sobre un trol, fuente de sudor.
“Este no se siente como un buen día,” Pensó Mantillo. “Este se siente como el fin del mundo.”
Mantillo se decidió por un acercamiento directo más que por una evasiva con tácticas de batalla, y condujo a Gruff directamente a la multitud de Berserkers.
-¡No te contengas! -Voceó en la oreja del trol.

*En inglés es “me hearties” que es una forma pirata de decir compañeros.

Muy bien, ahora les traigo otra pregunta, cuáles son las parejas (si hay alguna), que más les gustan de la saga? A mi me encantan Holly y Artemis, y un poco Potrillo y Caballina :P Nos vemos cuando pueda en la última parte de este cap…